Guerra
contra los daños colaterales
Expertos y vecinos exigen una regulación de la radiación
de las nuevas tecnologías para evitar problemas de salud
La proliferación de antenas de teléfonos
móviles y de las nuevas tecnologías inalámbricas,
como el wi-fi, han puesto en pie de guerra a los vecinos de Alicante
y comarca, que se han agrupado en una plataforma para denunciar los
riesgos que algunos expertos atribuyen a las radiaciones de estos aparatos.
Los estudios al respecto apuntan a una relación de estas ondas
con el desarrollo del cáncer y la aceleración de enfermedades
como el alzheimer
Pese a que existen autores que defienden que los efectos no son nocivos
para la salud, este experto ofreció ayer los resultados de una
veintena de estudios nacionales e internacionales que concluyen que
«la incidencia de las radiofrecuencias pueden ser un factor más
en el desarrollo de enfermedades del aparato reproductor y de la disminución
del esperma, de la leucemia infantil, las afecciones del sistema inmunológico,
las alteraciones genéticas y puede provocar trastornos neurológicos,
mentales, hormonales o dermatológicos». Uno de los análisis
científicos realizados al respecto es el ejecutado por Mayayo
y su equipo - en la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i
Virgili de Tarragona - en el que «confirmamos los efectos de las
radiaciones del móvil en el desarrollo de los tumores».
Ante esta posibilidad, tanto los expertos, como ecologistas y vecinos
reunidos ayer en Alicante coinciden en la necesidad de que la ley se
endurezca en la regulación de la instalación de antenas
y trasformadores eléctricos, así como el control de las
radiaciones de algunos aparatos. Además, recomiendan que los
niños no usen móviles, que los adultos restrinjan su uso
y no hablen durante más de tres minutos por llamada o de 15 durante
todo el día. También es aconsejable llevarlo alejado del
cuerpo y no dormir junto a él.
Pero las alertas no sólo hacen referencia al móvil, también
a otras tecnologías inalámbricas como el wi-fi, sobre
las que ya se están realizando estudios acerca de su posible
incidencia sobre la salud, indicó Mayayo. Este experto propuso
que, en el caso de que los estudios demuestren la relación de
estas radiaciones con la aceleración del cáncer y otras
patologías, «se deberían crear "áreas
wi-fi" y "áreas no wi-fi" en los establecimientos
De momento, los afectados se encuentran indefensos ante la permisividad
de la normativa vigente y la pasividad de las administraciones u organismos
públicos al respecto. Así lo denuncian desde el sindicato
CC OO en la Universidad de Alicante después de que el Servicio
- hecha en junio - de medir la exposición a los campos electromagnéticos
de los cerca de 300 trabajadores que fueron trasladados en los últimos
meses del edificio de Ciencias Sociales al Colegio Mayor del Campus.
Al cambiar de ubicación de forma provisional, los despachos se
han dotado de conexión a internet a través de wi-fi y
algunos profesores afectados temen que tal carga de radiaciones pueda
resultar perjudicial para su salud.
Y si las tesis de la vertiente de investigadores que defiende los efectos
nocivos de estas radiaciones son ciertas, las consecuencias pueden ser
mayores con el avance de las nuevas tecnologías, según
afirma el profesor Mayayo. En su opinión, con los nuevos móviles
de cuarta generación «se tendrían que duplicar el
número de antenas de telefonía móvil en las ciudades
y, con ellas, los posibles efectos para la salud». La plataforma
de afectados asegura que algunas de las zonas más saturadas de
antenas en la actualidad son el barrio de Benalúa o el Rebolledo.